HISTORIA DE LAMBORGHINI

En 1960, Ferruccio Lamborghini era el tercer industrial italiano de maquinaria agrícola. Vitivinicultor y bodeguero, gran degustador del vino y de la vida, tenía entonces (según declaró después) nada menos que cuatro Ferrari. "sólo me creaban problemas - aseguró -; un día, ya harto de mandarlos al taller lo llamé a Enzo para decirle que sus coches eran pura basura. Y me contestó que un fabricante de tractores no podía entender sus coches".

Es probable que la historia de Ferruccio fuera un poco exagerada; es posible, también, que el viejo Ferrari hubiera tenido un mal momento, pero, según el mismo Lamborghini, esa respuesta fue el origen de su incorporación a la industria automovilística. Lo que es indudable, es que lo hizo, y lo hizo exactamente con el propósito de enfrentarse a Ferrari.

Compró un taller cerca de Módena y contrató a algunos destacados artesanos y técnicos que habían trabajado con Enzo Ferrari.

En 1963, después de experimentar con un prototipo, ya estaba listo para lanzar su primer "anti-Ferrari". Pensó entonces en el emblema de la nueva marca. "Adoro al toro, al Miura - lo explicó -; es el más noble de los animales y el más dícil de derrotar, un verdadero campeón". Así pues  nació el logotipo con el toro Miura, la fiera de la fiesta brava que debía derrotar a Ferrari.

En 1964 Ferruccio construyó trece de sus nuevos 350 GT; en 1967, la producción ya había alcanzado las 141 unidades. De ese modelo se derivaron el 400 GT y el fabuloso Miura, que iba a ser el rival directo del Ferrari Daytona. Cuando el Miura apareció, en 1964, vino a incorporar toda la experiencia adquirida en las pistas de carreras por los técnicos "robados" a Ferrari.

Con un motor V12 de 440 HP, el modelo aseguraba una velocidad máxima de 299 kilómetros por hora. Salieron 779 unidades en diferentes versiones.

Pero no todo fue fácil. En 1972, Lamborghini tuvo que vender el 51 por ciento de sus acciones. Afectado por la crisis del petróleo, se rindió a principios de la década del 80. Quedó como una leyenda más en el fabuloso mundo del automóvil. Pero la marca, aunque en otras manos, permanece.